La mujer a la que le gusta un hombre va diciéndose: «Vamos a ver, hombre, a ver si…». El hombre al que le gusta una mujer va diciéndose: «Vamos a ver, hombre, a ver si…». He ahí un ejemplo de igualdad espontánea.
«Es un enfermo». De acuerdo en muchos casos, pero no hay que confundir enfermos con los monstruos que tan pródigamente engendra el género humano.
Contra el vicio de mentir, la virtud de disimular. Y así nos va: disimulando, disimulando, disimulando…
Una Casa es tan sólo un estilo con el que combatir el tiempo.
Me gustan los libros dedicados. A veces, cuando alguien que quiero ha venido a casa, he escogido unos cuantos, los que en ese momento les tenga especial cariño, y le he pedido que me los dedique.
Recuerdo la tarde de un 30 de Abril del 99 que en Madrid andaba buscando las Elegías a Duino de Rilke en alemán. Cuando volvía entré en la última librería de viejo que conozco. En la sección de poesía encontré un bello libro bilingüe, titulado Gedichte/Poesías, de Rainer María Rilke; traducido y prologado por Y. Pino Saavedra y editado en Nascimento, Santiago de Chile en 1953.
El libro estaba dedicado a pluma en tinta sepia, con una letra ligeramente inclinada: A Eloisa, de su hermano querendón… decía. Y aunque no costaba mucho y yo marchaba al día siguiente, lo dejé allí con la idea de ir otro día por él.
En la guagua a casa me di cuenta que era una Eloisa quien había prologado el Paradiso de Lezama. Cogí algo de dinero y al anochecer, a punto de cerrar, compré el libro. La traducción al castellano era perfecta. Al volver a las páginas primeras para leer de nuevo la dedicatoria, vi que le seguían dos sonetos; ahora sé que inéditos, escritos con la misma pluma y firmados: José Lezama Lima; I.III. 1954.
Eloisa, intenté enviártelos entonces…, pero nunca pude dar con tu dirección en Miami. Hoy me entero por Internet en una nota casi “aséptica” que Eloisa falleció el pasado 26 de Marzo de 2010 a los 91 años de edad. Desde aquí te transcribo la dedicatoria que te dedicó tu hermano y te sigue perteneciendo a ti:
Recuerdas, mi querida Eloisa, cuando en nuestras adolescencias, leíamos a Rilke, y todo nos parecía trascendentalismo áureo, sentidos de elegiadas, castillo preparado para recibir a los juglares. Es por esas noches te regalo este libro, acompañado de dos sonetos…
J.L.L.
José Lezama Lima y su hermana Eloísa. La Habana, 1937, Relleno del Malecón
Por mi parte, yo que quiero pensar por destino, he logrado unir en mi “biblioteca dragón” a dos de mis grandes: Lezama y Rilke. Gracias.
A.L.A.
DIARIOS JOSÉ LEZAMA LIMA 1939-49/1956-58.
1 de Marzo de 1957
Mi hermana Eloisa tiene la perfección interna de mi madre. Lo que ha leído o estudiado le sirve para perfeccionar su elemento interno. Su tipo es el que pudiera formar una cultura criolla.
2 de Marzo de 1957
A Eloisa apenas se le ve la alegría, ni la tristeza, pero se las percibe poderosas, hondas. Dignas de ser descubiertas. Aunque esa alegría marche a buscarnos, hay que descubrirla.
3 y 4 de Marzo de 1957
Almuerzo dominical en casa de mi hermana Rosita. Una carne fría con un sabor donde predomina el jamón sobre la carne. Delicioso sabor. Rebanadas, pequeñas, cuidadas, hechas de pequeños secretos gastronómicos. Mañana dominical, práctica poética. Arca de la familia que se completa…