No se si habrá obituario en los periodicos, pero uno de los grandes ha muerto.
Los comentarios sobre él fueron muy diferentes, pero nadie negó su capacidad para comunicar con una foto.
No fue un hombre fácil, pero ¿es que los artistas deben ser perros sumisos del poder y el gusto oficiales?.
Su muerte me hace pensar en la fotografía. ¿Qué fotógrafos van quedando?, ¿cuántos son capaces de resistir a tanta estupidez como nos acosa la mirada?, ¿cuál es el verdadero camino?. No lloro al amigo, me lamento por el arte que abandona.
Siempre recordaré que una «gran galerista» rehusó sus fotos por «pequeñas».En fin, la poesía suele residir en hombres desapegados, canijos y duros. No sé muy bien el motivo por el que esta muerte me duele especialmente.
Descanse en paz. Mañana cargaré un viejo tri-x en su honor.
A las 23:14 horas del 9 de Noviembre de 1989, después de 28 años, la República Democrática Alemana abrió sus fronteras con la República Federal Alemana y con Berlín occidental.
En febrero, Helmut Köhl obtuvo la unión económica y monetaria de las dos Alemanias, que entraría en vigor varios meses después y significaría el fin de la “soberanía” de la República Democrática Alemana. El 1 de Julio la unión económica, monetaria y social entre la RFA y la RDA entra en vigor y, se introduce el marco alemán (Deutsche Mark) como única moneda válida en la RDA. No siendo hasta Septiembre que los parlamentarios de ambas Alemanias ratifican el tratado de unificación; que es legalmente, la incorporación de la RDA a la RFA. En la celebración central, ante el Reichstag en Berlín, hacia la medianoche, es izada la bandera federal como símbolo de la unidad.
Claudio Galeno. Liografía de Pierre Roche Vigneron, ca. 1865
Que el hábito no hace al monje es una verdad axiomática. Que el título no hace al médico es una verdad, más que axiomática, axiomatiquísima, que diría un hijo de Mairena. El no va más de lo incontrovertible.
Lo que un fraile haga, lo sea con o sin hábito, o no lo sea con o sin él, es poco probable que pueda representar un peligro, al menos en estos tiempos. No así el médico, que lo mismo puede ser un salvador que un agente patógeno de mucho cuidado.
Abundan los ejemplos de buenos médicos, igual que no faltan de mediocres, de resignados, de amargados, de abrumados, de rebosantes de hastío. Los hay incluso de sorprendidos ellos mismos por enfermedades que descubren en los demás, lo que no implica que sean unos inútiles, pero por lo menos sí que inapetentes de su propia salud. Hay médicos de toda condición, de todas clases y categorías. También los hay sin condición, sin clase y sin categoría. Médicos hay muchos, aunque muchas veces no lo parezca, ni lo parezcan.
< < ¿Qué hacen un alcalde y sus concejales entre tantos trabajadores? >> (Manifestación en Alcalá de Guadaíra de los trabajadores de ROCA el 17 de octubre de 2009).
En determinados aspectos de la vida se da la circunstancia, no exenta de ironía, de que cuando más se sabe, más se ahonda, más conocimiento se adquiere, menor es el interés de aquello que motivó el entusiasta compromiso con el conocimiento.
Es el caso de la política, y, no sé en qué medida, de los ideales. Pero sí sé que el verdadero culpable de la desilusión hay que buscarlo en el político (por cierto, no esperen que sea “políticamente correcto” y comience con -ítico/-ítica o similar). Decía, que es el que ejerce la política el que la corrompe, del mismo modo que la religión en sí no tiene demasiada culpa de las sandeces que pueden llegar a decir sus practicantes para justificarla.