Coincidíamos en la Escuela de Bellas Artes. Formaba parte de un grupo que más tarde llamarían futurismo y que comenzó a propagar que Maiakovski era un poeta de talento, aun antes que escribiese una línea, o casi. Un día lo encontré en casa de unos amigos, recuerda Elsa Triolet. Yo tenía 15 años. Me pareció gigantesco, incomprensible e insolente. Algún tiempo después apareció en mi casa.
Maiakovski me hacía la corte, hablaba poco y murmuraba sin cesar algo, con bruscos estallidos de voz, puede que para recordar algún verso… ese proceso interior que se iba gestando junto a mí me pasaba inadvertido, y apenas me daba cuenta…
Fue una noche de Verano en el campo cerca de Moscú, cuando escuché por primera vez los versos de Maiakovski. Absorto y vago, comenzó a recitar bruscamente en voz alta sus poemas. Yo me detuve asombrada: acababa de darme cuenta que Maiakovski escribía aquellos versos y yo, yo lo amaba profundamente… Yo estaba loca de emoción, porque había descubierto algo que estaba a mi lado desde hacía mucho tiempo y que yo ignoraba totalmente. Y quise más y más y más… posteriormente se enamoró de mi hermana Lylia; yo me casé con Louis Aragon.
París, 1959; Louis Aragon y Elsa Triolet invitan a Vicente Núñez a ir a Francia…, curiosos nexos los que se producían entonces en un mundo, ahora mucho más centrado en tratar de llevar a algunas personas al azulejo ideológico y pacato del prólogo de uno mismo.
Cadáver de Maiakovski tal como fue encontrado en su domicilio el 14.IV.1930.


«Cuando yo deambulaba con Ricardo Molina
por el Bois de Boulogne, Maiakovski se unía
a aquellas paseatas de inasible hermosura
con su rudo pelado de eterno adolescente
y su opaca sortija de airado campesino.»
Vicente Núñez
Posted by V.N. on julio 26th, 2012.
Extraordinario relato. Gracias A.L.
L.
Posted by L on julio 26th, 2012.