
A Y. Heimerdinger.
A las 23:14 horas del 9 de Noviembre de 1989, después de 28 años, la República Democrática Alemana abrió sus fronteras con la República Federal Alemana y con Berlín occidental.
En febrero, Helmut Köhl obtuvo la unión económica y monetaria de las dos Alemanias, que entraría en vigor varios meses después y significaría el fin de la “soberanía” de la República Democrática Alemana. El 1 de Julio la unión económica, monetaria y social entre la RFA y la RDA entra en vigor y, se introduce el marco alemán (Deutsche Mark) como única moneda válida en la RDA. No siendo hasta Septiembre que los parlamentarios de ambas Alemanias ratifican el tratado de unificación; que es legalmente, la incorporación de la RDA a la RFA. En la celebración central, ante el Reichstag en Berlín, hacia la medianoche, es izada la bandera federal como símbolo de la unidad.
Pero en esa reunificación se hicieron muchas cosas mal; muchas de las cuales se podrían haber evitado, y esto terminó afectando a todos los demás estados europeos y a todos nosotros. Entre ellas, empezar por pensar una Republica Federal ampliada, en lugar de realizar ese sueño de una manera más lenta y cuidadosa, sobre la base de una nueva federación de estados alemanes, y no en una “anexión” que quiso borrar de un plumazo el pasado de una de las partes.
Entre 1991 y 1993 el país entró en un período de recesión. 1991 Fue un año de estancamiento y de desempleo. Y si bien, en un primer momento Alemania se recuperó gracias a la fortaleza del marco y la capacidad para atraer capital; sin embargo, el procedimiento de unificación monetaria terminó debilitando el marco, y la diferencia de desarrollo económico entre las antiguas RDA y RFA hizo necesario realizar un trasvase masivo de capital de la parte occidental a la oriental de Alemania. Esto obligó al Bundesbank (Banco Central) a elevar los tipos de interés y al gobierno a aplicar una política fiscal con una gran subida de impuestos; creando tal malestar que una quinta parte de los Wessis (ciudadanos de la antigua RFA) prefiriese que el Muro de Berlín hubiera seguido en pié.
La apertura de la parte oriental ha permitido constatar el estado lamentable de la economía de la República Democrática, con un aparato de producción completamente inadaptado para afrontar la competencia internacional.
Por otra parte las personas que hace 10 años eran recibidos con abrazos cuando cruzaban el Muro, (aunque ya entonces, recuerdo los chistes que mis amigos del Oeste hacían sobre mis otros del Este, casi siempre bellísimas personas), a veces, ahora, son tachados de desagradecidos por los del Oeste, quienes suelen recordar el costo de la reunificación; Alemania occidental gastó 500 mil millones de marcos alemanes, aunque hay estimaciones menos oficiales que duplican y aun triplican dicha suma.
Los mercados financieros de Alemania, en estado festivo por la reunificación, no pensaron fríamente sus inversiones y reñían por subirse a bordo de lo que prometía ser un tren de ganancias fáciles. Ganancias que en el ámbito privado, los mismos ciudadanos del Oeste veían como una ampliación de mercado y oportunidad para sacar algunos marcos comprando locales o montando discotecas, poseyendo ahora cerca del 90% de la propiedad inmueble y suelo de la antigua RDA. La reestructuración de la industria hizo desaparecer miles de empresas, aumentando el número de desempleados. Ahora, años después, se han dado cuenta de que lejos de fusionarse adecuadamente con Occidente, Alemania oriental se defendía como podía mientras cerraban sus plantas industriales, les recortaban las horas de trabajo y, los obreros eran despedidos de puestos que una vez creyeron seguros.
La insistencia del canciller Köhl, en contra del consejo de Bundesbank, en una tasa de cambio uno a uno del marco alemán oriental para el marco alemán occidental le hizo ganar votos en el Este, pero hizo que gran parte de la base industrial de los nuevos Länder perdieran su competitividad.
La adaptación de una economía tan débil a una de las monedas más fuertes del mundo, no podía funcionar. Por otra parte, la determinación de que las tasas de los salarios en el Este debían crecer proporcionalmente con los del Oeste significaba que la competitividad estaba bloqueada desde el comienzo.
Y para los que piensan en otros países, recordarles que no se pueden unir de la noche a la mañana a 16 millones de personas con otros 60 que han vivido tanto tiempo en regímenes diferentes sin medir todas las consecuencias para ambas partes, y ni siquiera respetar o hacer unos estudios económicos previos.
Desconozco donde estabais ese día. Pero yo, esa noche fría del 9 de Noviembre de 1989 estaba en Berlín. Esas cosas tiene el azar. Aun con todo: Felicidades.
Ich weiß nicht, wo Sie an diesem Tag waren. Aber ich war in der Nacht November 9, 1989 in Berlin. Diese Dinge haben die Chance. Selbst mit allen: Glückwünsche. A.L.
Y en el décimo aniversario de la caída del muro, el celebrado en el Bundestag, ningún líder del movimiento “Nosotros somos el pueblo” fue invitado a la tribuna de oradores, según narra en ABC Cultural (14.11.09) Ricardo Bada.
Posted by Olga on Noviembre 8th, 2009.
Antonio Luis,
La acción no es humana si se despliega sin atenerse a la medida de la fragilidad y el caos que suponemos, juntos o individualmente considerados.
Lauro.
Posted by Carmina on Noviembre 9th, 2009.
[...] EL MURO DE BERLÍN NO SE CAYÓ, SE DERRUMBÓ A MAZAZOS. Antonio Luis Albás [...]
Posted by CARMINA Blog Literario — BIENVENIDOS AL MUNDO D.M. (DESPUÉS DEL MURICIDIO): LOS ESTADOS FALLIDOS Y LA CRISIS FINANCIERA DE POSTGUERRA. Por Pablo Romero Gabella (2010) on Marzo 25th, 2010.